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La mayoría de los fumadores son conscientes de que ponen en peligro su salud cada vez que encienden un cigarrillo. Sin embargo, son incapaces de dejarlo: sólo un 2% de los fumadores que deciden dejar de fumar por sí mismos se mantienen abstinentes a través del tiempo.
La Unidad Anti-Estrés, comprometida con la gran dificultad que presenta para la mayoría de fumadores conseguir con éxito el cese definitivo del hábito tabáquico, ofrece un tratamiento de "deshabituación tabáquica" que responde a la necesidad de apoyo requerida por los fumadores, actuando sobre su motivación y dotándoles de las habilidades necesarias para afrontar el cese del hábito de fumar.
Plan de tratamiento
El plan de intervención que propone la Unidad Anti-Estrés consta, aproximadamente, de 15 sesiones distribuidas en tres fases de actuación:
1) Pre-tratamiento: fase previa de información y evaluación, que será la base del tratamiento futuro. Esta fase aportará una orientación real y predictiva hacia el tratamiento, tanto para el profesional como para el paciente.
2) Tratamiento: propiamente dicho: consistirá en la aplicación ordenada de estrategias conductuales, cognitivas y fisiológicas a modo de herramientas de ayuda para dejar de fumar. Se basa en un programa multicomponente estructurado en dos bloques:
Tras ello, se valorará la evolución del proceso terapéutico y el momento idóneo en el que el profesional recomendará el cese del consumo de tabaco.
3) Seguimiento: en esta fase se aplican técnicas de apoyo psicológico, así como un proceso de reciclaje de estrategias previamente utilizadas, con el objetivo de lograr el mantenimiento de la abstinencia y evitar las posibles recaídas.